
La jornada de "Liderando Futuro", desarrollada en las instalaciones del Hotel Sheraton de Tucumán, representó mucho más que una simple convención de negocios; fue un espacio de introspección colectiva bajo la consigna “Evolucionando como humanidad”. La necesidad de este encuentro, organizado por la Unión de Jóvenes Empresarios -UNAJE-, radicó en la urgencia de dotar a los jóvenes empresarios de herramientas para navegar un mercado cambiante, donde la irrupción de la inteligencia artificial y la inestabilidad del consumo obligan a remodelar las estrategias sobre la marcha sin perder la esencia humana. El debate giró en torno a la idea de que el éxito empresarial no es un fin en sí mismo, sino un medio para el desarrollo social al exigir una mirada que integre la tecnología con la responsabilidad ética.
Para estructurar este camino de transformación, el encuentro, conducido con gran profesionalismo y carisma por Mariana Soler, se cimentó en tres ejes fundamentales que guiaron las ponencias: la conciencia, orientada al liderazgo personal y el autoconocimiento; la competitividad, enfocada en la innovación y la eficiencia en un mundo globalizado; y el legado, referido al impacto trascendental que las decisiones de hoy tendrán en la comunidad y las generaciones venideras. Esta tríada conceptual permitió a los asistentes recorrer un itinerario que fue desde lo individual hasta lo colectivo, reafirmando que cuando todos cuentan con las mismas herramientas, la diferencia la hacen las personas.

El evento contó con un fuerte respaldo institucional, destacándose la presencia del vicegobernador Miguel Acevedo, quien subrayó la importancia de la sinergia entre sectores: “Tenemos que trabajar de manera coordinada, el Estado a la par de las entidades privadas, generando las condiciones para que sea la actividad privada la que impulse la riqueza, la producción y el desarrollo”. Acevedo también valoró la mirada humanista del foro, señalando que se deben usar las herramientas tecnológicas “con responsabilidad y sin perder esa mirada humanista que nos permite seguir siendo personas”. Por su parte, la intendenta capitalina, Rossana Chahla, celebró la elección de Tucumán como sede y afirmó que esto implica “generar oportunidades y apostar al futuro”, resaltando que, a pesar del avance técnico, el centro deben ser siempre los seres que viven en comunidad.
Desde la organización, Adriano Bourguignon, presidente de UNAJE Nodo Tucumán, expresó su orgullo por el cumplimiento de los objetivos tras meses de arduo trabajo: “Se llegó al objetivo, superamos el objetivo, 700 personas hoy”. Bourguignon enfatizó la importancia de la unión generacional y el propósito de la entidad, al señalar que “es muy importante para el empresario y para la sociedad misma que el empresario deje y tenga un legado con la sociedad”. Asimismo, remarcó la necesidad de previsibilidad para el sector productivo: “El empresario en sí necesita siempre, las reglas claras. Con las reglas claras, el empresario avanza”.

El público presente, compuesto por jóvenes de todo el país, pudo nutrirse de disertaciones de altísimo nivel que reforzaron los ejes del evento, por ejemplo:
Marcos Peña, ex jefe de gabinete de la Nación, abordó la conciencia, derribando el mito del "líder solitario" y proponiendo un liderazgo basado en la dimensión humana y la disciplina personal.
Mariana Schoua (CEO Aconcagua Energía Generación, Presidenta AmCham Argentina y Directora Voces Vitales Cono Sur) se enfocó en la competitividad, instando a un cambio cultural para que el empresariado salga de su zona de confort y se profesionalice para competir globalmente.
Jorge Brito (presidente del Banco Macro) analizó la realidad política y económica, llamando a los sectores exitosos a involucrarse en la cosa pública con propuestas en lugar de críticas estériles.
El cantante Rusherking aportó una mirada sobre lo genuino, destacando que la autenticidad y el esfuerzo familiar son los pilares para alcanzar objetivos ambiciosos a cualquier edad.

En conclusión, el éxito de Liderando Futuro no se mide solo por su masiva concurrencia o la calidad de sus speakers, sino por el potente mensaje de esperanza y compromiso que dejó sembrado. Las enseñanzas compartidas demuestran que el camino empresarial exige tanto orden y norte como sensibilidad social. El legado para los jóvenes tucumanos y argentinos es claro: tienen en sus manos la posibilidad de diagramar un futuro donde el crecimiento económico y la evolución humana caminen a la par. Esta nueva generación de líderes tiene la apetencia de emprender no solo para el éxito personal, sino para transformar la región y el país, demostrando que desde el interior productivo se puede trascender y liderar con voz propia en el escenario mundial.