
La derrota en la final del Mundial 2026 no impidió que cientos de tucumanos salieran a las calles para rendirle homenaje a la Selección Argentina. Apenas el árbitro marcó el final del partido, la Plaza Independencia comenzó a poblarse de familias, grupos de amigos y jóvenes que, lejos de quedarse con la tristeza por el resultado, eligieron agradecer el esfuerzo de un equipo que volvió a llevar al país a una final del mundo.
Uno de los puntos de encuentro fue la esquina de 25 de Mayo y24 de Septiembre, frente a la heladería Blue Bell. Allí, mientras la gente llegaba desde distintos puntos de la ciudad con banderas argentinas sobre los hombros, un vecino sacó un parlante al balcón y comenzó a poner canciones de cancha que rápidamente transformaron la tristeza en una celebración.

Los bombos improvisados, los cánticos y las banderas flameando le dieron color a una noche distinta. Había lágrimas en muchos rostros, pero también sonrisas, abrazos y la sensación compartida de haber sido parte de otra página inolvidable del fútbol argentino.
María, vecina de Villa Amalia, llegó junto a sus dos hijas apenas terminó el partido. Explicó que necesitaba estar allí para agradecerle al plantel y, especialmente, a Lionel Messi. "Vinimos porque sentimos que había que agradecerles todo lo que hicieron. Fue la última de Leo Messi y queremos quedarnos con eso, con todo lo que nos dio, y no con el hecho de no haber podido ganar la final", contó a Tendencia de Noticias mientras sostenía una bandera argentina.

A pocos metros, Matías y Luis todavía llevaban la camiseta con la que habían visto todos los partidos del Mundial en un bar del centro. Minutos antes habían llorado por la derrota, pero ya abrazados con otros hinchas cantaban mirando al cielo, como buscando compartir ese momento con quienes ya no están. "Vimos todo el Mundial juntos. Creíamos que íbamos a ganar, pero lo dieron todo. Para nosotros siguen siendo los mejores del mundo", dijeron emocionados.
Con el paso de los minutos, la convocatoria fue creciendo. Desde distintos barrios comenzaron a llegar más personas con banderas, camisetas, bombos y cornetas. Familias enteras caminaron hasta la plaza para sumarse a una celebración que, esta vez, no tenía como protagonista un título, sino el reconocimiento a un grupo de jugadores que volvió a unir al país detrás de una misma ilusión.

No hubo copa ni vuelta olímpica, pero sí un mensaje que se repitió entre los presentes: el orgullo por la Selección estaba por encima del resultado.