
Foto: Instagram @estadiokempesok
Este sábado, el Mundial no importa en Córdoba. La ciudad se paralizó por otro seleccionado nacional: los Pumas, que desde las 16 enfrentan a Escocia en el Mario Alberto Kempes. Una experiencia que no solo contempla lo deportivo, sino también el disfrute social y familiar de los fanáticos, que llegaron desde todas partes.
Ya desde más de tres horas antes del comienzo del cotejo, el Fan Fest en las inmediaciones del estadio abrió sus puertas. De a poco, los espectadores fueron llegando para pasar un buen rato: grupos de amigos y familias enteras participaron de distintas actividades por premios, almorzaron y, en definitiva, se divirtieron.
Lógicamente, hubo mucho público local. Para muchos, una ocasión especial. "Yo vine a verlos a los Pumas hace 23 años, cuando jugaron con Fiji. No tuvimos la oportunidad con los All Blacks (el año pasado), pero ahora sí se dio", contó Javier, uno de los tantos cordobeses que no quiso perderse la cita. A su lado, su hijo Agustín, que ya estaba listo para ver al seleccionado nacional por primera vez. "Es mi sueño verlos, y ahora se me dio la oportunidad, por fin puedo verlos después de tanto tiempo", sostuvo.
Otra pareja de padre e hijo que asistieron al estadio aprovechando la cercanía fueron Nicolás y Cristian. "Estuvimos el último partido también. Es una emoción muy grande, siempre es una linda experiencia. Yo jugué al rugby y él me acompaña", cuenta Nicolás, el hijo. "Conocí el deporte por mi hijo y estoy fascinado por el ambiente, por cómo se vive el rugby", señaló Cristian, el padre. Nicolás contó con la particularidad de llevar puesta una campera de Tucumán Rugby, pese a no tener vínculo con el "Verdinegro". "Estaba a la venta en un local, me gustó y la compré, más o menos conocía del club", reveló.
Martín y Alejandro Salvatierra fueron otros de los familiares que llegaron juntos. "Fuimos al Mundial 2015, porque él estaba jugando en Londres, y vinimos el año pasado contra los All Blacks", contó Alejandro, el padre. "Es lindo, es el plan familiar padre-hijo. Yo jugué al rugby gracias a él. Tratamos de al menos una vez al año venir a verlos a los Pumas", dijo Martín, el hijo, nacido en Usuahia pero viviendo ya en Córdoba.
En otros casos, los fanáticos llegaron de otras partes del país, como en el caso de Esteban y su hijo Nicolás, que llegaron desde Tandil. "Es una oportunidad grande, porque no todos pueden verlos", dijo Nicolás, que juega en Uncas. "Vinimos de recorrido familiar", reveló Esteban.
Cada partido de los Pumas es más que un encuentro de rugby. Es un espacio para disfrutar en familia o con amigos, acorde a lo que pretende lograr el rugby y sus valores.
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