
Ángel Di María abrió una ventana íntima a su recorrido futbolístico y personal en una charla televisiva que tuvo fuerte repercusión. El campeón del mundo repasó decisiones trascendentes, habló de su presente y volvió a referirse a su vínculo con la selección argentina, un camino cargado de títulos, sacrificios y momentos determinantes. Con la sinceridad que lo caracteriza, el rosarino dejó en claro cómo fue moldeando su carrera dentro y fuera de la cancha.
Consultado sobre la posibilidad de extender su etapa con la Albiceleste, el zurdo admitió que el buen momento deportivo le genera interrogantes, aunque reafirmó que su postura está tomada. Reconoció que la idea aparece de manera esporádica, pero entiende que su ciclo está cumplido. Su legado, de todos modos, es incuestionable: fue protagonista en las grandes conquistas del ciclo de Lionel Scaloni, con actuaciones decisivas en las finales que marcaron una era dorada para el seleccionado nacional.

Uno de los ejes centrales del diálogo fue el impacto que tuvo la terapia en su vida profesional. Di María explicó que ese proceso le permitió cambiar la forma de convivir con la crítica y la exposición pública, aprendiendo a darle valor a lo propio y a minimizar el ruido externo. Esa transformación mental fue clave para sostenerse en la elite y atravesar momentos complejos, especialmente cuando su rendimiento era cuestionado pese a responder dentro del campo de juego.
También hubo espacio para lo personal. Junto a su esposa, Jorgelina Cardoso, reconstruyó los inicios de una relación que nació a la distancia y se consolidó con el paso del tiempo, siempre con la familia como prioridad. Entre anécdotas, recuerdos de sus primeros pasos en Europa y guiños emocionales ligados a Diego Maradona, Di María mostró el costado humano de un futbolista que, más allá de los logros, sigue explicando su historia desde la sensibilidad y el compromiso con la camiseta argentina.
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