
La decisión fue tomada por los directivos de la institución religiosa ubicada en la Sexta Sección de la capital mendocina, debido a que el intercambio de figuritas había superado el tiempo de recreo. Según trascendió, las interacciones vinculadas a la colección comenzaron a ocurrir durante el horario de clase, generando constantes focos de distracción que dificultaban el cumplimiento del ritmo pedagógico que los docentes debían llevar adelante con los estudiantes.
Además de los problemas de atención, la dirección del Colegio Nadino informó que el fervor por completar el álbum derivó en conflictos entre los menores al momento de realizar los canjes. Esta situación obligó a los maestros y al personal directivo a intervenir en reiteradas oportunidades, preocupados por la escalada de discusiones y el clima de desorden que el fenómeno de las figuritas estaba provocando dentro del establecimiento.
La restricción fue notificada a los padres de los alumnos mediante una comunicación vía WhatsApp, donde se explicó que el objetivo central es evitar situaciones de desconcentración y peleas. La medida busca restablecer la calma en el ámbito educativo, limitando los elementos externos que no forman parte de la planificación escolar y que han demostrado ser un factor perturbador para la armonía diaria entre los niños y adolescentes.
El fenómeno de las colecciones suele generar un gran entusiasmo en el alumnado, pero en esta ocasión, las autoridades mendocinas consideraron necesario poner un límite claro para proteger la dinámica escolar. Con esta prohibición, el colegio busca retomar el enfoque en la enseñanza y evitar que la fiebre mundialista interfiera en la formación de los estudiantes, garantizando que el aula sea un lugar dedicado exclusivamente al aprendizaje y al respeto entre pares.