
La Universidad San Pablo-T puso en marcha una capacitación estratégica destinada al personal del Servicio Penitenciario de Tucumán, con el objetivo de producir barritas energéticas hipercalóricas y nutricionalmente balanceadas que funcionen como suplemento alimentario. En esta primera etapa, las barritas estarán destinadas a comisarías de toda la provincia, especialmente aquellas ubicadas en zonas alejadas, y en una segunda instancia se prevé su incorporación en los penales tucumanos.

La iniciativa surge a partir de un planteo realizado por el ingeniero José Luis Orden, vocal del Servicio Penitenciario, quien explicó que el sistema se encuentra actualmente en una etapa de prueba. “Todavía estamos en una fase experimental donde, a la alimentación común diaria que ya está planificada por nutricionistas, buscamos sumar un suplemento que mejore las características nutricionales, en proteínas, calorías y vitaminas”, señaló. Según indicó, si bien las dietas actuales son equilibradas, el desafío está en garantizar una nutrición adecuada en comisarías alejadas, donde la logística de traslado de alimentos resulta más compleja.

En ese contexto, la Universidad San Pablo-T propuso una solución concreta desde el conocimiento científico y la extensión universitaria. La licenciada Karina Gonzales, coordinadora de la Licenciatura en Ciencia y Tecnología de los Alimentos y la carrera de Bromatología, explicó que el proyecto se apoya en experiencias previas con poblaciones vulnerables. “Les propusimos elaborar barritas que ya venimos empleando en situaciones de déficit nutricional y que dieron muy buenos resultados. Son fáciles de trasladar, no requieren refrigeración y tienen un contenido nutricional alto, con grasas saludables, minerales y energía suficiente para sostener a una persona a lo largo del día”, detalló.

La capacitación se desarrolló en un plazo breve, como respuesta a la urgencia planteada. “En dos semanas realizamos todo el proceso: una etapa teórica y una etapa práctica. Destaco la rapidez con la que la universidad trató el expediente para poder brindar una solución antes de fin de año”, remarcó Gonzales. Además, explicó que las barritas pueden conservarse hasta dos meses, lo que las convierte en un recurso clave para comisarías del interior profundo, como Tafí del Valle, Amaicha o zonas limítrofes con Santiago del Estero y Salta.
Desde el punto de vista sanitario, el profesor adjunto Agustín Palmeyro, especialista en Procesos y Operaciones Estandarizadas de Sanitización, subrayó la importancia de la inocuidad alimentaria. “La seguridad del alimento depende de todo el proceso: desde la limpieza del laboratorio, la sanitización, el uso de elementos de protección personal y la correcta manipulación de la materia prima”, explicó. En ese sentido, destacó que la capacitación apunta a que el personal pueda transmitir estos conocimientos a las personas privadas de la libertad, para prevenir enfermedades transmitidas por alimentos y garantizar condiciones seguras de producción.

Finalmente, Orden confirmó que el objetivo es sostener el proyecto en el tiempo. “La meta es mejorar la nutrición y la calidad de la comida de los internos. En una primera etapa se aplicará en comisarías y, en una segunda, en unidades como Villa Urquiza, Benjamín Paz, Concepción, Delfín Gallo, Banda del Río Salí y Las Talitas”, indicó. De esta manera, el trabajo articulado entre el Estado y la Universidad San Pablo-T se consolida como una política concreta que une ciencia, salud, logística y compromiso social.