
Momentos de profunda tensión y emoción se vivieron en el Hospital Sant Camil, en Sant Pere de Ribes, en las afueras de Barcelona, cuando Carla Gutiérrez, amiga de la infancia de Noelia Castillo, intentó ingresar al centro médico minutos antes de que se realizara el procedimiento de eutanasia solicitado por la joven de 25 años.
Según se pudo observar en la escena, Gutiérrez llegó al hospital con su bebé en brazos y, visiblemente afectada, le pidió a los médicos que la dejaran pasar para verla por última vez. Entre lágrimas, insistió con un pedido que conmovió a quienes estaban presentes: “Es solo un abrazo, por favor, déjame entrar”. Sin embargo, el personal médico rechazó su solicitud y explicó que no era posible permitir el ingreso.
La mujer contó que había llegado al hospital junto al padre de Noelia, quien se oponía a la decisión de su hija e intentaba evitar que se concretara la muerte asistida. “Llevo una hora en el coche con el padre de Noelia, a lo mejor salvas una vida”, expresó en medio de la desesperación, mientras varias personas registraban la escena con sus teléfonos.
Más tarde, Carla Gutiérrez explicó que había sido mejor amiga de Noelia durante la infancia, aunque con los años habían perdido el contacto. Según relató, su intención era convencerla de cambiar de opinión o al menos despedirse, algo que finalmente no pudo hacer. Antes de retirarse del hospital, dejó una carta dirigida a Noelia en manos de su madre, quien la acompañó durante el proceso. La escena generó un fuerte debate en redes sociales sobre la eutanasia, el derecho a decidir y el rol del entorno cercano en situaciones tan delicadas.