publicidad

ESPOSADA POR FILMAR

El video de la detención de la niña de La Bombilla reveló un delito más grave

La filmación muestra a los uniformados presuntamente tocando sus partes íntimas, mientras le colocan las esposas . La nena de 13 años fue trasladada por haber transmitido en vivo un desalojo .

Avatar de Mariana Romero
Mariana RomeroTendencia de noticias
25 feb, 2026 10:54 p. m. Actualizado: 26 feb, 2026 10:21 p. m. AR
El video de la detención de la niña de La Bombilla reveló un delito más grave

El video de dos policías de Tucumán esposando por la espalda a una niña de 13 años es impactante, pero cuando se reproduce en velocidad lenta revela algo todavía peor: uno de ellos, además, manosea con violencia los pechos de la nena. Luego, la suben a un patrullero y se la llevan. La criatura aparecerá unas cinco horas después, esposada, en un hospital público, con señales de haber sido golpeada. 


El hecho ocurrió el 22 de febrero en uno de los barrios más humildes de la provincia: Juan XXIII, conocido como “La Bombilla”. Allí, X (su nombre se reserva), es conocida por sus videos en los que cuenta, con humor, cómo es la vida en el lugar. “Influencer en proceso” se define, mientras recorre las calles con su teléfono bromeando sobre cómo es “ser pobre”.


Ese  sábado, ella se había acercado a un desalojo en el barrio, transmitiendo en vivo los hechos que pronto se volverían violentos: los vecinos comenzaron a tirar piedras contra la Policía. Entonces, la niña fue abordada por dos uniformados -un hombre y una mujer-, llevada con violencia contra la puerta del patrullero, esposada por la espalda y manoseada en sus zonas íntimas. Los vecinos comenzaron a rodearla y a gritar a los policías que se trataba de una menor, pero sólo recibieron como respuesta un “vayan para allá”. De inmediato, más policías más se sumaron al operativo. Todo quedó filmado. 



La Policía subió a la niña a una camioneta de la División Patrulleros del 911, esposada por la espalda, a solas con un uniformado masculino, que se la llevó del lugar. Mientras tanto, su mamá, alertada por los vecinos, comenzó a perseguir el vehículo en que llevaban a su hija a los gritos, grabando todo con un celular. 


Hartos de la persecución, la camioneta oficial frenó. El hombre vestido de azul que manejaba le dijo a la mamá de X que se la estaban llevando porque ella rompió un móvil policial. Una mujer policía advirtió que la niña iba sola en la camioneta con un hombre y se subió. Al abrir la puerta, se escuchó a la criatura gritar “tengo miedo”. Luego, otra mujer uniformada atacó a la madre de la pequeña al grito de “¿qué filmás? No vengás a filmar acá”. Las imágenes se terminan allí: la madre de la niña también fue detenida. 


Entonces comenzó el derrotero de la abuela por encontrar a su nieta y a su hija. La mujer pronto apareció detenida en la Comisaría 6° de la capital, pero sobre la niña no había información. La buscaron en diferentes lugares de detención y alojamiento de menores, pero en ninguno pudo ser hallada. Unas cuatro horas más tarde, apareció: estaba en el hospital Avellaneda. Los demás pacientes, sorprendidos, habían comenzado a filmarla: estaba con custodia policial y esposada por la espalda. La imagen pronto se hizo viral y recorrió el país. Entonces, X fue liberada. 


WhatsApp Image 2026-02-25 at 22.50.32.jpeg


¿Qué filmó la niña?

No existe una versión oficial sobre lo que ocurrió: ni la Policía ni la Justicia le entregaron a los familiares de X un acta en la que se explicaran los hechos. Ningún juez de menores se puso en contacto con su madre para explicarle dónde estuvo, quién se la llevó y por qué. De manera extraoficial, algunos policías dijeron que ella rompió un móvil policial, pero no se sabe cuál ni en qué momento, porque ninguno apareció roto. 


La niña lo niega. Sí reconoce que estaba transmitiendo en vivo cuando algunos vecinos tiraban piedras y que enfocó directamente al rostro de un policía cuando la interceptaron. Ella, cuenta, alcanzó a guardar el celular en su ropa interior y por eso debió soportar esas manos pesadas manoseando sus pechos. También dice que gritaba tanto en el móvil policial que le tiraron gas pimienta, lo que le hizo arder la garganta y la dejó disfónica hasta el día siguiente. En sus piernas, codos, en su cuello y en la cintura tiene marcas de rasguños y golpes. 


La pregunta es ¿qué puede haber estado ella filmando en ese polémico desalojo?  ¿Qué puede ser tan grave que haya provocado que varios policías se jugaran la carrera para impedirlo? Todavía, la Policía no dio explicaciones. Aunque de manera extraoficial trascendió que el operativo no habría sido ordenado por un juez, sino ejecutado “de prepo” por el dueño de la propiedad usurpada que, casualmente, es un policía. Ese punto será central en la investigación judicial que ya está en curso. 


La risa como herramienta

“Yo tenía miedo pero no he llorado”, cuenta con orgullo, aunque uno de los videos la desmiente. “Me la he tratado de bancar”, dice todavía con la voz ronca. Avanza dos minutos en el relato y no puede seguir: se quiebra en llanto. 


Aunque se define como influencer y tiene una personalidad extrovertida, se la ve asustada. No deja de tener 13 años y no sabe explicar bien, por ejemplo, cómo fue que terminó con manos de adultos adentro de su corpiño, a la vista de todo el barrio. Sabe que si nadie lo hubiera filmado, la sociedad no le hubiera creído. 


Vive en uno de los barrios más vulnerables y polémicos de Tucumán. Y ella lo sabe. La Bombilla, habitada por buenos vecinos y gente trabajadora, también es refugio de los delincuentes más conocidos de la provincia y escenario de hechos de violencia frecuentes, con homicidios incluidos. Ella se mueve en esas calles con soltura, acompañada de un amigo de su misma edad, haciendo videos para sus redes sociales. 


“Somos pobres y obvio que nos lavamos la cabeza con detergente”, dice divertida a la cámara, mientras muestra escenas típicas de su barrio, como los carritos de cartoneo o los caballos en la vereda. Sus videos generaron tantos comentarios y risas que pronto comenzó a tener muchos seguidores y se planteó la posibilidad de ser influencer. Así, consiguió varios “canjes” con negocios del barrio que, a cambio de que ella vaya a promocionar sus productos, siempre le regalan algo.


WhatsApp Image 2026-02-25 at 22.40.10.jpeg


“Somos pobres y obvio que comemos guiso cuando hace calor”, dice en otro video que todavía puede verse en Instagram, muerta de risa. Fuera de cámara, su familia revela que ella odia el guiso, pero que lo come porque no siempre hay plata para cocinar otra cosa. 


Su abuela explica que le habían prohibido hacer videos, porque es chica. Sin embargo, ella siguió. Los canjes venían muy bien en una economía difícil. Sin embargo, todo se acabó cuando se la llevó la Policía.

La mirada del otro

Cuando el caso de la menor esposada por la Policía de Tucumán estalló en el país, muchas personas expresaron su indignación en redes sociales. Otras, en cambio, se enojaron con ella, por pretender ser influencer. Ante la imagen de dos policías adultos manoseando a una menor de edad esposada, hay quienes se enfurecieron con ella. 


Además, también aparecieron insultos cuestionando a sus familiares, como si ella debiera cargar en sus espaldas las culpas de lo que hicieron los adultos que la trajeron a este mundo. ¿Cuál debería ser el futuro de niños como ella? ¿Los hijos de personas que tienen conflictos con la ley deben esconderse y pagar las culpas de sus padres?


X había encontrado en el humor una forma de sobrellevar la difícil vida en La Bombilla, reírse del destino y transformarlo en risas. Y esas carcajadas la llevaron a encontrar una manera de salir adelante y desafiar a la pobreza: el canje.  


Seguramente, ella se aleja del estereotipo de niña humilde que muchos adultos desean ver. Tiene una personalidad fuerte y una risa contagiosa. No se avergüenza de su barrio, se ríe de él y de ella misma viviendo en ese lugar. No se resigna a la pobreza: recorre los comercios haciéndoles publicidad. 


Nació en un mundo de dos caras: a su alrededor, muchas noches se escuchan tiros y se ve a jóvenes con serios problemas de consumo de estupefacientes deambular por las calles. Pero, por otro lado, también creció rodeada de pantallas, de famosos de redes sociales mostrando vidas de ensueño, vendiendo productos desde un celular. De esas dos realidades, ella intentó volcarse hacia la segunda. Hasta que una tarde de sábado, justamente por generar contenido para sus redes, terminó esposada y con el celular destrozado. 



Ella explica que le gustaría volver a hacer videos, pero le destrozaron el teléfono. “Yo tengo las contraseñas de todo, podemos volver a empezar”, cuenta. Sin embargo, su amigo y compañero de pantalla ya no quiere. Y ella, confesará más adelante, quizás tampoco vuelva a animarse. 


“Es que antes de largarme me han dicho que no hable nada de esto porque si no van a volver y me van a llevar al Goretti”, cuenta, en referencia al instituto que alberga a niñas y adolescentes separados de sus familias. Por eso le cuesta dormir, tiene miedo de escuchar un patrullero. Si no se la llevan a ella, tiene miedo de que se lleven a su mamá. 


Su mirada se vuelve oscura cuando cuenta sus miedos. En definitiva, no deja de ser una niña. Piensa un poco. "Si no me vuelvo a animar a hacer videos puedo terminar la secundaria y estudiar para abogada", lanza. "Pero no sé si me van a dejar entrar a la facultad porque la Policía me ha dicho que ya tengo causa abierta", agrega.


A veces, las peores heridas no son las que quedan en la piel sino las que limitan el futuro.



#LABOMBILLA

#DETENCION

#NIÑA

#VIVO

#INFLUENCER

#ESPOSADA

#VIDEO

#BOMBILLA

#TUCUMAN

publicidad

Más de tendencias

publicidad