
Obtenido en Comunicación Tucumán
Desde hace nueve meses funciona en la Policlínica Santa Rita de Lastenia un servicio especializado en Neurodesarrollo, orientado a la evaluación temprana y el acompañamiento de niños con posibles trastornos del espectro autista (TEA) y otras dificultades vinculadas al desarrollo infantil. El espacio, conformado por un equipo interdisciplinario, se transformó rápidamente en un punto de referencia para familias de la zona Este que buscan orientación y atención especializada.
La pediatra Silvina Spiess, integrante del equipo, explicó que el servicio realiza una primera evaluación clínica de los niños que llegan por derivación de pediatras, fonoaudiólogos o por consultas directas de las familias. En los casos en los que se detectan señales compatibles con TEA, los pacientes son derivados al Centro Provincial de Atención del Neurodesarrollo Infantil (CEPANI) para confirmar el diagnóstico. Luego, continúan su tratamiento y seguimiento en la policlínica.
Por su parte, la fonoaudióloga Consuelo Huellen señaló que el objetivo principal del servicio es realizar diagnósticos diferenciales y acompañar a las familias desde el primer momento. El abordaje no solo contempla el posible diagnóstico de autismo, sino también otras condiciones del neurodesarrollo, evitando conclusiones apresuradas y evaluando diferentes factores que pueden influir en la evolución del niño.
Uno de los ejes centrales del trabajo es el enfoque centrado en la familia, donde los padres cumplen un rol activo dentro del proceso terapéutico. Los profesionales brindan herramientas para aplicar en la vida cotidiana, como en las rutinas de sueño, alimentación y socialización, entendiendo que el desarrollo del niño se construye principalmente en su entorno familiar.
El equipo también articula con otros especialistas, como psicólogos y kinesiólogos, para garantizar un abordaje integral en los casos que lo requieren. Además, se realizan talleres mensuales para padres, generando espacios de acompañamiento, intercambio de experiencias y aprendizaje conjunto.
El impacto de este trabajo también se refleja en las familias que transitan el proceso. Daiana Leguizamón, madre de Luz Figueroa, una niña de 3 años que asiste al servicio, contó que el acompañamiento profesional fue clave para atravesar el diagnóstico y avanzar en el tratamiento. Según relató, con el tiempo su hija logró mejorar su comunicación y compartir más con otros niños, avances que la familia valora profundamente.