
A casi una década de su implementación, el Boleto Estudiantil Gratuito para el Interior (BEGI) se consolidó como un motor de transformación educativa y social en Tucumán, al alcanzar en la actualidad a más de 100.000 estudiantes de todos los niveles. Lejos de ser un simple beneficio de transporte, esta política de Estado potenció de forma drástica el desarrollo y la formación de los jóvenes: un claro ejemplo de ello es la Universidad Nacional de Tucumán (UNT), donde la matrícula de alumnos provenientes del interior de la provincia registró un histórico incremento del 97%, un dato que demuestra cómo la eliminación de las barreras geográficas y económicas se traduce directamente en igualdad de oportunidades y nuevos profesionales para la región.
La iniciativa se originó bajo la gestión del actual mandatario provincial: “Esta política pública, impulsado por el gobernador Osvaldo Jaldo en marzo de 2018 (cuando se desempeñaba como vicegobernador), mediante la Resolución 08/2018, alcanza a estudiantes de los niveles inicial, primario, secundario y de formación profesional, incluidos universitarios, terciarios y formación artística”, señaló un comunicado oficial.
Con el paso de los años, las necesidades de la comunidad educativa llevaron a que el programa se flexibilice para ser más inclusivo. Un cambio fundamental se implementó de cara al ciclo lectivo 2025, atendiendo a los reclamos históricos del sector universitario: “en respuesta al pedido de los estudiantes, se redujo el requisito académico a dos materias aprobadas, permitiendo que muchos más jóvenes puedan acceder al Boleto”.
Inclusión y conectividad en el territorio
El alcance de esta herramienta no se limitó a las aulas tradicionales, sino que se extendió a un espectro mucho más amplio de formación, sumando a nuevos perfiles de estudiantes y blindando los procesos de regularidad: “el beneficio también se amplía, incorporando a estudiantes de Formación Profesional y Artística, integrando nuevas trayectorias educativas y fortaleciendo el alcance del programa. Además, se refuerzan los mecanismos de control para garantizar la asistencia y permanencia en las aulas”.
Para resolver el aislamiento en los puntos más alejados de la provincia, la logística estatal debió adaptar sus redes geográficas. De este modo, la falta de líneas comerciales ya no representa un obstáculo para estudiar: “el programa también crece en el territorio. A través de nuevas articulaciones, se implementan recorridos especiales de transporte que permiten que estudiantes de distintas localidades lleguen a sus establecimientos educativos, incluso en zonas donde no existe transporte público regular”, afirmaron desde el Gobierno tucumano.
Los datos estadísticos recopilados en las casas de altos estudios reflejan el éxito del BEGI en el mediano y largo plazo. En la UNT, los indicadores de rendimiento, acceso y graduación muestran un salto sin precedentes: “en la Universidad Nacional de Tucumán (UNT), la matrícula de estudiantes provenientes del interior creció un 97%, con una tasa anual del 10%. El rendimiento académico aumentó un 117%, los ingresantes crecieron un 119% y los egresados un 160%”. Por su parte, la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) también evidenció una notable federalización de su comunidad, además de una marcada reducción de la brecha de género en carreras técnicas e ingenierías durante el último período: “en la Universidad Tecnológica Nacional - Facultad Regional Tucumán (UTN - FRT), el 59% de los ingresantes provino del interior y el ingreso de mujeres aumentó más del 36% durante 2025”.