
La posibilidad de acceder con mayor facilidad a determinados medicamentos de venta libre volvió a poner en debate los riesgos de la automedicación, una práctica frecuente entre quienes recurren a analgésicos y antiinflamatorios para aliviar dolores cotidianos sin consultar previamente a un profesional de la salud.
La gastroenteróloga Cecilia Valdivia advirtió en lv7 que el consumo habitual de este tipo de fármacos, conocidos como antiinflamatorios no esteroideos (AINE), puede generar lesiones en el aparato digestivo cuando se utilizan sin control médico.
Entre estos medicamentos mencionó al ibuprofeno, naproxeno y aspirina, utilizados habitualmente para aliviar dolores de cabeza, musculares, articulares o cuadros febriles.
"Muchas veces el paciente toma un analgésico para calmar el dolor, pero termina consumiendo más de un comprimido por día o incluso lo hace de manera preventiva, sin una indicación médica", explicó.
Según detalló, el uso excesivo de estos medicamentos altera los mecanismos naturales de protección del estómago y favorece la aparición de lesiones que pueden comenzar como erosiones y evolucionar hacia úlceras gástricas.
La especialista señaló que una de las complicaciones más graves es la hemorragia digestiva, que puede manifestarse mediante vómitos con sangre o evacuaciones con sangrado.
En ese sentido, recordó que la Sociedad Argentina de Gastroenterología difundió un documento en el que advierte que cuatro de cada diez personas que consumen este tipo de antiinflamatorios pueden presentar lesiones gástricas.
Valdivia sostuvo que, frente a un dolor ocasional, el analgésico puede utilizarse para resolver una situación puntual, aunque remarcó que, si las molestias persisten o se repiten con frecuencia, resulta indispensable consultar a un médico para determinar el origen del cuadro.
"Una cosa es tomar un medicamento para salir de la urgencia y otra muy distinta es mantener un consumo prolongado sin conocer cuál es la causa del dolor", explicó.
La médica también hizo referencia a los pacientes que requieren tratamientos permanentes con anticoagulantes por enfermedades cardiovasculares. En esos casos, indicó que suelen necesitar protectores gástricos prescriptos por un profesional para reducir el riesgo de lesiones digestivas.
Asimismo, advirtió que la automedicación con protectores gástricos tampoco está exenta de riesgos.
"No todo protector gástrico sirve para cualquier paciente. Muchas personas toman omeprazol porque les duele el estómago y la causa del dolor puede no ser una gastritis sino otra enfermedad", señaló.
La especialista también alertó sobre la automedicación en niños, especialmente con ibuprofeno y paracetamol.
Explicó que el ibuprofeno puede provocar lesiones digestivas cuando se administra de manera inadecuada, mientras que el paracetamol requiere una dosificación precisa, ya que su exceso puede ocasionar toxicidad hepática.
Finalmente, Valdivia indicó que entre las consultas gastroenterológicas más frecuentes relacionadas con la automedicación predominan los casos de gastritis, erosiones y úlceras asociadas al consumo crónico de antiinflamatorios, aunque recordó que el estrés y determinados hábitos alimentarios también pueden influir en la aparición de trastornos digestivos.