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ALFABETIZACIÓN

Uno de cada dos alumnos argentinos alcanza el nivel esperado para tercer grado en lectura y escritura

A nivel nacional, en 2025 se incrementó la inversión destinada a alfabetización del 2,4 al 6,4% del presupuesto educativo, con foco en la extensión de la jornada escolar, la entrega de libros y la formación docente.

PorTendencia de noticias
26 feb, 2026 04:53 p. m. Actualizado: 26 feb, 2026 04:53 p. m. AR
Uno de cada dos alumnos argentinos alcanza el nivel esperado para tercer grado en lectura y escritura

Dos años después de que la alfabetización se convirtiera en bandera transversal de campaña y, más tarde, en política de Estado, los datos empiezan a dibujar un mapa menos declamativo y más concreto. Hay más presupuesto, más libros distribuidos y una arquitectura federal que no existía. Pero también hay demoras, evaluaciones que no llegan a cada escuela y una pregunta incómoda que todavía no tiene respuesta: ¿mejoraron efectivamente los niveles de lectura?


El informe “Alfabetización: ¿Qué pasó y dónde estamos?”, elaborado por Luz Martorelli, Martín Nistal y Lucía Vallejo para Argentinos por la Educación, reconstruye el recorrido desde la aprobación del Plan Nacional en mayo de 2024 hasta el cierre de 2025. La radiografía combina ejecución presupuestaria, implementación provincial y resultados de las pruebas Aprender.


El dato más contundente está en el presupuesto. El gasto nacional destinado a alfabetización pasó de representar el 2,4% del gasto educativo en 2024 -144.510 millones de pesos constantes de 2025- al 6,4% en 2025, equivalente a 364.840 millones. En términos reales, el salto fue del 152%.


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La mayor parte de esos recursos se canalizó a las provincias para ampliar la jornada escolar (77,1%). La compra de libros absorbió el 13,9% y la formación docente el 1,8%.

En paralelo, durante 2025 se distribuyeron 19,6 millones de libros vinculados con alfabetización. Sin embargo, la entrega comenzó recién en el segundo trimestre, después de que en 2024 se hubieran realizado compras que no llegaron a las escuelas. Doce provincias, ante ese desfasaje, complementaron la provisión con recursos propios.


Anabella Díaz, profesora de Lengua y Literatura, valora el refuerzo presupuestario pero advierte sobre la logística: “Resulta auspicioso el incremento presupuestario del 152% en términos reales y la entrega efectiva de 19,6 millones de libros. No obstante, la demora en la distribución y la ausencia de ejecución presupuestaria en 2025 para los ejemplares de 2026 amenazan con repetir el desfasaje”.


En 2024, el Consejo Federal de Educación aprobó el Plan Nacional de Alfabetización junto con 24 planes jurisdiccionales. Por primera vez se estableció un marco común para la enseñanza de la lectura y la escritura en todo el país. Se creó además una Red Federal de Alfabetización y una Unidad Ejecutora específica dentro de la Secretaría de Educación.


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Las 24 jurisdicciones aprobaron sus planes. Diecisiete designaron equipos técnicos con dedicación prioritaria, cinco están en proceso y dos aún no lo hicieron. Dieciséis provincias definieron lineamientos curriculares específicos; siete continúan desarrollándolos y una no reportó información.


El despliegue, sin embargo, no fue homogéneo. En capacitación docente, 11 jurisdicciones ya completaron instancias, 12 siguen implementándolas y una no las inició. En visitas de acompañamiento a escuelas, nueve las realizaron, 15 están en proceso. La entrega provincial de libros también muestra contrastes: 12 la completaron, cinco están en camino y siete no la iniciaron o no la incluyeron.


Verónica Cipriota, directora ejecutiva de Enseña por Argentina, lo define como un punto de inflexión: “Que hoy veamos una coordinación federal en torno a la alfabetización como prioridad es un punto de inflexión para el sistema educativo argentino. No se trata solo de un acuerdo declarativo: hay políticas en marcha en todo el territorio nacional que muestran compromiso y decisión”. Pero subraya el talón de Aquiles: “Sin recursos adecuados y a tiempo, y sin sistemas robustos de evaluación que brinden información oportuna tanto para el seguimiento de las políticas como para que cada escuela pueda monitorear sus propios avances, no lograremos revertir la crisis de alfabetización”.


El uso de datos para mejorar la enseñanza es el capítulo más frágil. Once jurisdicciones aplicaron evaluaciones provinciales de alfabetización; diez están en proceso y dos no las iniciaron. Solo cuatro completaron la devolución sistemática de resultados a las escuelas. Cinco informaron haber tomado decisiones pedagógicas basadas en esos datos.


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En 2024, la prueba Aprender Alfabetización alcanzó a 91.042 estudiantes de tercer grado. El diagnóstico fue elocuente: menos de la mitad (45%) alcanza el nivel esperado de lectura. La evaluación mostró además fuertes disparidades territoriales. En Formosa (64%), Córdoba (59%) y CABA (55%) se registró mayor proporción de estudiantes en los niveles más altos, mientras que en Chaco, Neuquén y Misiones predominan desempeños bajos. Tucumán se encuentra dentro de los parámetros medios del país.


Pero al tratarse de una prueba muestral, no censal, los resultados no pudieron devolverse a cada escuela. Tampoco hubo hasta ahora una medición comparable posterior que permita evaluar la evolución tras la implementación de los planes.

Valeria Abusamra, investigadora del CIIPME-Conicet, advierte que el carácter muestral “limita la devolución de resultados a las escuelas y reduce su potencial como herramienta de mejora pedagógica”. Y agrega: “Si el objetivo del Plan Nacional es que los estudiantes ‘puedan leer, comprender y producir textos acorde a su nivel’, la evaluación no debería quedar como un diagnóstico agregado del sistema”. Anabella Díaz va en la misma línea: “Cada escuela necesita datos propios para ajustar su intervención”. Para la especialista, el déficit no es solo de recursos sino de cultura de la evaluación.


La alfabetización ingresó en la agenda pública en 2023, cuando más de 200 organizaciones impulsaron una campaña nacional y los candidatos presidenciales -entre ellos Javier Milei- firmaron el Compromiso por la Alfabetización. También lo hicieron gobernadores de 18 provincias. Dos años después, el informe muestra que el compromiso se tradujo en estructuras, partidas y programas como Escuelas Alfa en Red, que alcanzó a 6.686 escuelas con mayores desafíos.


Sin embargo, la medición de impacto sigue pendiente. No hay aún evidencia que permita afirmar si el incremento presupuestario, la formación de más de 11.500 docentes en ateneos presenciales y de 37.000 en cursos virtuales, o la distribución masiva de libros, ya se tradujeron en mejores niveles de lectura.


Marina Bertone, docente de primaria, amplía la discusión: “En los últimos años, la alfabetización dejó de ser un tema que sólo preocupa a los docentes para convertirse en una conversación pública”. Pero advierte que el desafío excede la política educativa: “¿Qué hacemos frente a entornos donde la palabra escrita circula cada vez menos y las pantallas ganan terreno todo el tiempo? Alfabetizar hoy es un acto integral que nos convoca a todos”.

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