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MEDIO AMBIENTE

Tucumán incorpora los corredores biológicos a su legislación de áreas protegidas

El gobernador Osvaldo Jaldo promulgó la ley 9.969, impulsada por el legislador Hugo Ledesma, que introduce una nueva figura de conservación ambiental para proteger la biodiversidad provincial.

PorTendencia de noticias
17 abr, 2026 03:14 p. m. Actualizado: 17 abr, 2026 03:14 p. m. AR
Tucumán incorpora los corredores biológicos a su legislación de áreas protegidas

El Poder Ejecutivo tucumano promulgó la ley 9.969, por la cual se incorpora la figura de los corredores biológicos al marco normativo de áreas protegidas de la provincia. La iniciativa, elaborada por el legislador Hugo Ledesma, representa un cambio de paradigma en la política ambiental provincial: por primera vez, la legislación contempla un instrumento de conservación orientado no solo a preservar zonas específicas, sino a garantizar la conectividad entre ellas.


A diferencia de los parques o reservas naturales ya existentes en la normativa, los corredores biológicos no implican necesariamente restricciones totales sobre el uso del suelo. Se trata de franjas territoriales en las que se regulan o limitan determinadas actividades para que las especies puedan desplazarse libremente de un área protegida a otra, favoreciendo sus procesos de reproducción, alimentación y demás ciclos vitales.


"No es ni un parque ni una reserva", explicó Ledesma al referirse a la nueva figura. El legislador aclaró además que, aunque la imagen más difundida de estas herramientas son los llamados "puentes verdes" que cruzan autopistas en distintas partes del mundo, en la práctica la mayoría de los corredores no requieren obras de infraestructura. La clave está en delimitar zonas y establecer pautas de uso del territorio que permitan la circulación de la fauna sin imponer las cargas que supone declarar un área como parque o reserva.


La fundamentación de la ley parte de un diagnóstico preocupante: Tucumán alberga una riqueza natural excepcional -paisajes, especies animales y flora autóctona de valor singular-, pero esa biodiversidad enfrenta una amenaza creciente por la fragmentación de los ecosistemas. Cuando los hábitats quedan aislados entre sí, las poblaciones animales se vuelven vulnerables, pierden diversidad genética y ven comprometida su supervivencia a largo plazo.


La experiencia internacional respalda la eficacia de esta herramienta. Países de todo el mundo la han implementado con resultados positivos, y en Argentina el caso más destacado es el de la provincia de Misiones, donde los corredores biológicos han contribuido de manera significativa a la conservación de la selva misionera y su fauna característica, incluido el yaguareté.


La promulgación de la ley no marca el fin del proceso sino su inicio formal. A partir de ahora, la provincia deberá determinar en qué sectores del territorio se establecerán los primeros corredores, siguiendo un procedimiento que contempla estudios técnicos, consultas públicas y análisis específicos para cada área.


En ese camino, la Facultad de Ciencias Naturales e Instituto Miguel Lillo ya realizó un estudio prospectivo que identificó al menos cinco zonas con potencial para albergar corredores. El trabajo científico se articula además con mesas de diálogo interinstitucional en las que participan representantes del sector académico, organismos del gobierno provincial, propietarios privados y comunidades locales, con el objetivo de construir los consensos necesarios para avanzar en la implementación.


"Sobre nosotros pesa la responsabilidad de proteger esta riqueza y conservarla para las generaciones futuras", subrayó Ledesma, quien destacó que la ley es el resultado de un trabajo colectivo y de un proceso de construcción de acuerdos que continuará en las próximas etapas.

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