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LA SEMANA POLÍTICA

La lealtad en disputa y un peronismo que mira a mayo

El Día de la Lealtad expuso la fractura del peronismo tucumano: Jaldo busca provincializar la campaña y consolidar su candidatura, mientras Manzur lo enfrenta por su relación con Milei y apuesta a una definición judicial. La unidad, por ahora, queda lejos.

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Fernando StanichTendencia de noticias
17 oct, 2026 11:16 p. m. Actualizado: 18 oct, 2026 09:28 a. m. AR
La lealtad en disputa y un peronismo que mira a mayo

Foto: Archivo.-

“Siempre nos dicen que un día peronista es cuando hay sol”. Rossana Chahla abrió su discurso con esa frase, bajo el cielo gris que cubrió el Hipódromo este sábado. Ayer estaba nublado, pero aún así aseguró que ese 17 de octubre era más peronista que nunca. Después giró hacia el gobernador, Osvaldo Jaldo. “Estamos todos, señor gobernador. No falta nadie acá”.


La frase podría encajar directamente con un destinatario. Unas horas antes, en el club Villa Luján, Juan Manzur había reunido a su propia tropa para celebrar la misma fecha. ¿Era cierto entonces que no faltaba nadie? La respuesta depende del escenario desde el que se formule la pregunta.


El Día de la Lealtad dejó dos actos y una sola discusión de fondo: cómo se presentará el peronismo en los comicios del 9 de mayo de 2027. Detrás de esa disputa hay muchas especulaciones, la mayoría vinculadas al tiempo que durará este quiebre en el oficialismo tucumano. ¿Hay margen para la unidad? A juzgar por los discursos de uno y de otro lado, en este sábado peronista, esa posibilidad es cada vez más remota.


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El oficialismo apostó a exhibir masividad. Ante miles de militantes, Jaldo ingresó con una reversión partidaria de “Jijiji”. “Se nos pone la piel de gallina de ver esta multitud. ¡Hay peronismo para rato en Tucumán!”, celebró el mandatario, que pidió mantener unida a “esa familia grande que se llama peronismo”.


Los colectivos con dirigentes oficialistas llegaron desde toda la provincia, a diferencia de los micros que había dispuesto el manzurismo. Los pocos móviles fueron interceptados por la Policía en controles y demorados. Una vieja travesura justicialista.


En Villa Luján, el registro fue otro. Manzur empezó por contar las dificultades para conseguir el lugar. “Después de mucho andar conseguimos este lugarcito. Teníamos un lugar y nos corrieron de ahí, teníamos otro y también nos corrieron”, relató.


Frente a la imagen apabullante del hipódromo, el senador prefirió poner en duda la voluntad de quienes asistieron. Contó que algunos compañeros le explicaron que debían concurrir al acto oficial porque tienen gente a su cargo. “Van a estar en un lugar que no quieren, pero deben ir para cuidar a su gente. Los tenemos que entender”, dijo. Y precisó dónde ubica el conflicto. “No es con ellos el problema. El problema es con quien conduce, con quien tiene la lapicera”.


Y a modo de chicana, lanzó una pregunta retórica. “¿Ustedes se imaginan a Jaldo festejando el Día de la Lealtad?”. Desde el Hipódromo, la respuesta llegó en el cierre del gobernador. “El único candidato en Tucumán del peronismo se llama Osvaldo Francisco Jaldo”.


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La definición de lealtad también se repartió entre los dos escenarios. Manzur la vinculó con su trayectoria. “La lealtad es con los principios, con la doctrina, con los compañeros”, sostuvo. Chahla, en cambio, recurrió a una de las máximas justicialistas: primero la Patria, luego el movimiento y por último los hombres. En otro contexto sería una cita de manual para la liturgia peronista. En este momento del justicialismo tucumano, admite más de una lectura.


Hubo además una ausencia que habla por sí sola. Manzur pidió un aplauso para los diputados nacionales Pablo Yedlin y Carlos Cisneros, a quienes destacó por haber votado contra las políticas libertarias. De los dos, solo Yedlin estuvo sentado en Villa Luján. Hace un par de semanas, Cisneros había visitado a Chahla para comprometer su apoyo a la reelección de la intendenta, y Jaldo había respondido con una frase. “No sobra nadie, necesitamos de todos”. Cisneros avisó que el apoyo de su espacio se agota en Chahla, al menos por ahora.


Dos mapas, dos enemigos


Si los actos discutieron quién encarna la lealtad, los discursos revelaron estrategias, porque cada uno eligió al enemigo que mejor le sirve.


Jaldo dibujó un mapa provincial. Su primer blanco fue el libertario Lisandro Catalán, a quien aludió sin nombrarlo. “Hay uno que viene de Capital Federal cada dos semanas de turismo y, como si eso fuese poco, anda buscando un domicilio para justificar la residencia”, ironizó. El segundo fue la conducción nacional del PJ. “A este gobernador nadie de Buenos Aires, sea del partido que sea, le va a venir a decir lo que tiene que hacer con su provincia”, advirtió, antes de reclamar que dejen de señalar a los compañeros “con el dedo chueco”.


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Es la estrategia que el jaldismo repite desde hace semanas: lo nacional se resolverá después del 9 de mayo. Mientras tanto, la elección debe provincializarse. El vicegobernador Miguel Acevedo lo resumió en su intervención. “Los adversarios no están entre nosotros”.


Manzur trazó el mapa inverso. Para el senador, el enemigo es Javier Milei, y Jaldo es una de sus piezas. “Milei tiene dos candidatos acá en Tucumán. Uno es de La Libertad Avanza, y el otro candidato de Milei es Jaldo”, planteó. Lo llamó “mala copia de Milei” y proyectó la disputa hacia el calendario nacional. “Y si esto es así, en octubre, fuera Milei”.


En rigor, el antecedente del último jueves le dio letra al dos veces ex gobernador. Esa mañana, Jaldo exageró críticas al Gobierno nacional y anunció que sus legisladores del bloque Independencia no aprobarán el Presupuesto 2027 si no incluye los fondos para discapacidad y para las universidades. Pero durante la siesta, Gladys Medina, Elia Fernández de Mansilla y Javier Noguera, los tres diputados que responden al gobernador, no bajaron al recinto para la sesión que buscaba derogar el DNU 70/2023. El tablero marcó 121 presentes, ocho menos de los necesarios. Es decir, el jaldismo volvió a ser determinante para que la oposición no venciera al mileísmo en el recinto.


En Villa Luján, Manzur hizo uso de ese contraste. “Cómo puede ser que un gobernador que se dice peronista vote en contra de la salud pública, de la educación pública, de los jubilados”, chicaneó.


La paradoja es que el mapa de cada uno tiene un punto ciego. Catalán no tardó en recordárselo a Jaldo. “El único que viaja a Buenos Aires cada dos semanas a pedir plata es usted”, le respondió por la tarde. Y el mapa nacional de Manzur choca, como ya se planteó en esta columna, con un obstáculo previo: cualquier aspiración más allá de la provincia exige un triunfo en Tucumán, donde compite en minoría y sin estructura estatal. José Alperovich lo intentó, con mucha mayor aceptación social y más estructura dirigencial. Aún así, perdió y precipitó el final de su carrera política.


Los papelitos


El duelo de fondo no se libra en las tribunas, sino también que amenaza con posarse en tribunales, una posibilidad que Jaldo se encargó de poner en escena durante el acto del Hipódromo. “Tenemos otro candidato que anda juntando papelito por papelito para ver si a este gobernador lo pueden impugnar y sacar de la cancha. Quiero decirle que junte los papelitos, pero el 9 de mayo Osvaldo Jaldo va a estar en las urnas”, desafió. Horas antes, ante la Juventud Peronista, había insistido en que la Constitución provincial y la nacional lo habilitan para competir.


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En su respuesta, Manzur reveló dónde deposita sus expectativas. “No me invite, Jaldo, a un lugar que no sabe si va a estar usted”, lanzó. La frase alude a la acción declarativa que el manzurismo prepara ante la Corte Suprema, a la espera de lo que resuelva el máximo tribunal sobre la reelección de Gildo Insfrán. Ese expediente todavía tiene por delante el plazo que se le concedió a Formosa para contestar, que vence en la última quincena de noviembre.


Chahla aseguró que no faltaba nadie. Manzur cerró su discurso con un pedido a los suyos, y dijo que irá "hasta el final". “Aguantemos un poquito más”, pidió. Jaldo prometió que van a llenar las urnas de votos peronistas. Entre frases y desafíos, el peronismo tucumano celebró su día en dos lugares distintos. Lo que todavía no está claro es si el 9 de mayo habrá un sólo peronismo, o si finalmente el justicialismo exhibirá su histórico pragmatismo frente a una amenaza mayor. Al menos por ahora, los discursos del Día de la Lealtad dejaron más señales de confrontación que indicios de una reconciliación.

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