
En medio de los incrementos en los precios de los combustibles derivados de la escalada del petróleo a nivel internacional, los proveedores comenzaron a enviar nuevas listas de precios a supermercados y mayoristas, aunque la debilidad persistente del consumo masivo restringe la magnitud de los traslados a las góndolas.
De acuerdo con fuentes del sector supermercadista, en las últimas horas la mayoría de los proveedores notificaron ajustes en el rango del 2% al 3%, con algunos casos excepcionales que alcanzaron el 5% —en productos que no registraban aumentos desde hacía varios meses—, según lo publicado por el diario Clarín.
En el canal mayorista, los porcentajes fueron algo más elevados. De acuerdo a la Cámara Argentina de Distribuidores y Autoservicios Mayoristas (Cadam), se recibieron incrementos de 2,5% en harinas y hasta 9% en pomadas, mientras que rubros intermedios como lácteos, alimentos de almacén, panificados, conservas, aceites, artículos de limpieza e higiene personal presentaron variaciones en ese espectro.

Desde la industria manufacturera, calificaron estos movimientos como “incrementos dentro de lo habitual”, alineados con las actualizaciones recientes. Sin embargo, anticiparon que el traslado a precios finales no será intenso debido a la debilidad del consumo masivo, que aún no logra una recuperación sostenida.
“Se analiza constantemente la situación porque el consumidor está muy sensible”, señalaron en una empresa alimenticia. En otra compañía agregaron que evalúan posibles ajustes en abril, con esquema trimestral, aunque todavía no definen porcentajes y están en medio de discusiones paritarias.
Un informe de NielsenIQ difundido esta semana indicó que el consumo masivo creció 2% en 2025, tras la contracción de 16% en 2024 —la más pronunciada desde la crisis de 2001—. La consultora señaló que se observan signos iniciales de reactivación, pero con un avance gradual y proyecciones de expansión moderada.
Sin margen de maniobra
Por su parte, la Universidad de Palermo publicó su Índice de Consumo Privado correspondiente a febrero: el indicador subió 1,1% respecto de enero, aunque registró una baja de 1,9% en la comparación interanual. De esta forma, el acumulado del primer bimestre del año mostró una contracción de 1,7%.
La semana pasada, la Asociación Supermercados Unidos (ASU) alertó que el consumo se encuentra estancado y que varias cadenas operan con márgenes negativos, por lo que incrementos más pronunciados podrían afectar aún más los volúmenes de venta.
En este marco, las empresas priorizan ajustes moderados y focalizados en categorías específicas, al tiempo que intensifican promociones y descuentos para mantener las ventas.
A la moderación del consumo se suma la inflación en alimentos, que en febrero alcanzó 3,3% según el Indec —por encima del 2,9% del índice general—, impulsada principalmente por alzas en carnes y verduras.
Un relevamiento semanal de la consultora Analytica mostró que, en la última semana, los precios de alimentos y bebidas variaron 0,2%. De esta manera, el promedio móvil de cuatro semanas se ubicó en 2,2%.