El alto nivel de aceptación popular que registra la imagen del presidente Javier Milei y de su gobierno en general, de acuerdo a las principales encuestas de opinión, básicamente está apuntalado por una de sus políticas más eficaces hasta el momento, como lo es la baja sostenida en el índice de inflación, más allá que oficialmente se reconoció que el INDEC ya tiene listo desde noviembre del año pasado una nueva metodología de medición de dicho indicador, pero por una cuestión de "decisión política", la gestión libertaria aún no lo implementa. Y motivos no le faltan.
Es que, de acuerdo a lo señalado por el economista de la Universidad Di Tella, Martín González Rosada, la inflación de 2024 hubiese sido 16 puntos porcentuales (p.p.) por encima del actual, que cerró en 117,8%, según el INDEC). Esto implica que el IPC se ubicaría más cerca del 134%, en base a la Encuesta de Hogares de 2018 (referencia que toma el nuevo índice). Hasta el momento, el organismo oficial mide la inflación sobre la base de la Encuesta de Hogares 2004-2005.
La Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares permite conocer cómo son los ingresos y gastos de la población, qué proporción de esos gastos se destinan a Alimentación, Vivienda, Salud, Educación y demás rubros. “Sus resultados contribuyen con la elaboración de la canasta de bienes y servicios que se utiliza para medir el índice de precios al consumidor (IPC), así como aportan información para la estimación de la pobreza y la producción de indicadores de la economía nacional”, dice el INDEC.
No es que la entidad mida mal la inflación, sino que lo hace sobre estructuras de consumo atrasadas, muy modificadas por los cambios tecnológicos (por ejemplo, celular versus telefonía fija) y por los cambios en los precios relativos.
La medición de la canasta de consumo se actualiza periódicamente debido a los cambios en las poblaciones. Argentina pasó de tener 38 millones de habitantes a 47 millones, aunque también se modificó el consumo, principalmente, por el impacto de las nuevas tecnologías en la vida diaria. El principal problema del índice realizado en base a la encuesta de 2004 es que no pondera correctamente el peso que tienen los servicios (públicos y privados - como luz, gas, agua, internet, telefonía, etc.) en la canasta.
Reconocimiento oficial y conveniencia
Tal es así, que el INDEC sacó una herramienta interactiva para que cada persona pueda calcular la inflación mensual, en medio de los comentarios de que el índice no refleja el aumento de precios que observan en la economía las familias. "¿Por qué el índice de precios al consumidor no refleja los aumentos de precios de mis consumos?', solemos escuchar", reconoció el instituto estadístico cuando lanzó la herramienta.
"El costo de vida contiene elementos subjetivos que surgen de cómo el consumidor adapta su canasta personal de gastos para satisfacer sus necesidades y mantener cierto nivel de bienestar", se había excusado el instituto. Sin embargo, ambos datos son correctos, ya que se trata de un problema de desactualización y no de tamaño del índice.
Los índices de inflación determinan, por ejemplo, la tasa de interés para depósitos y créditos, el ajuste del tipo de cambio oficial ("crawling peg"), los bonos CER, los haberes jubilatorios, la actualización del Mínimo No Imponible (MNI) de Ganancias, las cuotas y los niveles de facturación del Monotributo, entre otros. Por ejemplo, con el IPC actualizado, las jubilaciones nominalmente hubieran aumentado más. Si el índice es más bajo, los haberes reciben aumentos inferiores a la inflación actualizada.
El nuevo IPC cuenta con el aval del Fondo Monetario Internacional (FMI), que recomienda actualizarlo cada cinco años. A fines de octubre, un representante técnico del organismo multilateral, Brian Graf, se reunió con el titular de INDEC, Marco Lavagna. Luego de ese encuentro, el funcionario advirtió que para fin de 2024 tendría cerrado el índice reformulado. Sin embargo, las "buenas noticias" del mileísmo no necesitan cortarse y menos en un año electoral, por lo que la nueva medición duerme en algún cajón de Casa Rosada.