
La estructura económica de Tucumán muestra una preocupante dualidad al cierre de la última década: si bien logra mantenerse como la octava economía más importante de la Argentina, su dinamismo interno revela una alarmante dependencia de la actividad estatal frente a un sector privado que retrocede. De acuerdo con el análisis del Valor Agregado Bruto (VAB) entre 2014 y 2024 efectuado por la consultora Politikón Chaco, el crecimiento tucumano estuvo sostenido por la expansión de la Administración Pública, mientras que sectores estratégicos para el desarrollo de infraestructura, como la construcción, registraron caídas significativas de doble dígito. Este escenario se ve agravado por un primer año de gestión nacional bajo la administración de Javier Milei que golpeó con dureza la actividad local, registrando una caída del 3,9% solo en 2024.
En términos de peso relativo, Tucumán mantiene una participación constante del 1,9% sobre el total del VAB nacional, posicionándose firmemente en el octavo lugar del ranking de distritos. En los últimos diez años, la economía provincial exhibió un incremento acumulado de apenas el 1,5%, una cifra que oculta comportamientos sectoriales muy dispares.

El dato más revelador de esta década es el rol del Estado como motor principal: la Administración Pública en Tucumán creció un 31,3% entre 2014 y 2024. En contraste, la Construcción registró un desplome del 35,9%, evidenciando una crisis estructural en el sector. Otros rubros clave también mostraron signos de agotamiento o retroceso, como la Explotación de Minas y Canteras, que cayó un 31,3%, y la Industria, con un descenso del 5,9%. Por el contrario, el sector del Agro logró una suba del 14,1% en el mismo período.
Al observar la matriz productiva tucumana hacia 2024, el Comercio registra la participación por sector con un 17,8%, seguido por la Industria con un 13,9% y Transporte y Comunicaciones con un 10,4%. Sin embargo, el resto de las actividades, donde se computa el peso del empleo público, representa un abrumador 58,0% del total.

El informe, al que tuvo acceso Tendencia de Noticias, basado en datos de la CEPAL, define al VAB como una herramienta para “identificar cambios en la matriz productiva, variaciones en la intensidad del capital y el trabajo, y diferencias en los ritmos de expansión entre provincias”. A nivel nacional, el VAB se mantuvo estancado en un 0,0% de variación entre 2014 y 2024.
En este contexto, la “gran ganadora de la década” fue Neuquén, con un crecimiento fenomenal del 93,3%, impulsada por el desarrollo de Vaca Muerta. Otras provincias con saldo positivo fueron Salta (+10,3%), Jujuy (+10,2%) y Santa Fe (+3,7%). En el extremo opuesto, 14 jurisdicciones mostraron descensos, con caídas profundas en Santa Cruz (-15,5%) y Tierra del Fuego (-14,8%).

La concentración económica sigue siendo un rasgo estructural: “Entre Buenos Aires, CABA, Córdoba y Santa Fe explicaban el 69,5% del total país” en 2014, cifra que se redujo levemente al 68,5% en 2024.
El análisis de corto plazo muestra que el cambio de régimen económico ha impactado de forma heterogénea. Al comparar 2024 contra 2023, solo cinco provincias lograron crecer: Neuquén (+11,3%), Córdoba (+4,5%), Santa Fe (+3,1%), Entre Ríos (+0,4%) y La Pampa (+0,4%).

Tucumán no corrió la misma suerte y se sumó a la tendencia recesiva general con una baja del 3,9% en su VAB durante el primer año de la administración libertaria. Esta caída sitúa a la provincia en sintonía con el promedio de descenso del resto de los distritos, donde las bajas más pronunciadas se dieron en Tierra del Fuego (-13,1%) y Formosa (-12,9%).