
Después de dos semanas intensas, los Juegos Olímpicos de Invierno de Milano-Cortina d´Ampezzo llegaron a su fin. En el Arena de Verona, se realizó la ceremonia de clausura, que tuvo la participación de la delegación argentina que participó del evento.
Verónica Ravenna y Franco Dal Farra fueron los encargados de llevar la bandera argentina. Ravenna disputó sus terceros Juegos Olímpicos y logró su mejor actuación en luge (22°), mientras que Dal Farra, abanderado también en la inauguración, logró la mejor actuación argentina en la historia en esquí de fondo (39° en la prueba de 50km).
Para la ceremonia se presentó un “stunning send‑off”, un espectáculo pensado para combinar la herencia cultural italiana con la emoción de la finalización de los Juegos Olímpicos de Invierno. La puesta en escena aprovechó la arquitectura del anfiteatro -un sitio declarado Patrimonio de la Humanidad- para desplegar un show de luces, imágenes proyectadas y coreografías masivas, un espectáculo que combinó historia, arte y emoción deportiva.
Las tribunas del estadio estuvieron colmadas de espectadores que disfrutaron del espectáculo, marcado por coreografías luminosas, un repaso audiovisual de los mejores momentos de la competencia, el desfile de los atletas, la ceremonia de apagado de la llama olímpica y el traspaso simbólico hacia la próxima edición de los Juegos, todos envueltos en una estética que buscó celebrar la diversidad global del olimpismo y el espíritu de unión que dejó esta edición invernal.
En lo deportivo, Noruega se quedó con el primer lugar del medallero por tercera edición consecutiva, rompiendo el récord de medallas de oro en una misma edición: 18 (en total cosechó 41 preseas). Estados Unidos ocupó el segundo lugar, mientras que el podio lo completó Países Bajos, relegando por apenas una medalla de plata a Italia al cuarto lugar.
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