
Julián Álvarez lo tuvo todo para ser el héroe de la noche y terminó siendo el símbolo del dolor colchonero. El delantero cordobés fue el jugador más determinante del Atlético de Madrid en la final de la Copa del Rey disputada en Sevilla, pero la gloria se le escapó de las manos —y de los pies— en el momento más importante: erró desde los 12 pasos en la tanda decisiva. El conjunto de Diego Simeone cayó 4-3 en los penales ante la Real Sociedad, y el ex River cargará por un tiempo con ese peso.
Lo que había hecho la "Araña" antes de esa fatalidad merecía otra historia. Con el Atleti perdiendo y el reloj marcando 83 minutos, cuando la Copa parecía irse hacia la región vasca, Julián Álvarez recibió un balón en la medialuna, lo controló con una orientación perfecta y sacó un zurdazo inapelable que se clavó por el primer palo. Un golazo de los que definen partidos, que devolvió al Atlético a la pelea y forzó el alargue. En la prórroga, incluso, la pelota le pegó en el travesaño cuando ya soñaba con el 3-2.

Los otros argentinos tuvieron actuaciones dispares. Giuliano Simeone, el hijo del técnico, no brilló y fue reemplazado en el complemento. Thiago Almada y Nico González entraron desde el banco y convirtieron sus respectivos penales, pero no alcanzó.
El portero Juan Musso tuvo una noche de contrastes: responsable en el error que derivó en el segundo gol, el arquero ex Racing se redimió parcialmente al atajar un lanzamiento en la tanda. Pero con Sorloth y Álvarez fallando antes que él, el margen era demasiado estrecho. Real Sociedad no perdonó y se quedó con el título. Para el Cholo Simeone, que en 2013 había conquistado su única Copa del Rey ante el Real Madrid, quedará la espina de no haber podido sumar el noveno título de su histórico ciclo en el club.

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