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HANDBALL

Ana Paula Palazón, la famaillense que dejó su zona de confort y llegó a la Selección Argentina de beach handball

La joven de 17 años se instaló en Buenos Aires el año pasado para crecer deportivamente y se encontró con un premio inesperado.

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Joel KatzTendencia de noticias
20 oct, 2026 11:27 a. m. Actualizado: 20 oct, 2026 11:27 a. m. AR
Ana Paula Palazón, la famaillense que dejó su zona de confort y llegó a la Selección Argentina de beach handball

Dejar tu ciudad natal a los 15 años para cumplir tus sueños requiere de mucho coraje. Sobre todo, porque el éxito nunca está garantizado. Pero Ana Paula Palazón, después de un año y medio alejada de su Famaillá natal para instalarse en Buenos Aires, puede decir que el sacrificio encontró su primer gran premio: el próximo fin de semana disputará su primer torneo con la Selección Argentina, ya que forma parte del plantel juvenil “albiceleste” que jugará la Copa Mejillones de beach handball en Chile.


Palazón, de 17 años y formada en Famaillá Handball, es una de las 12 jugadoras convocadas por Celeste Meccia para afrontar el certamen, que se jugará del viernes 23 al domingo 25, y contará con la participación de Chile, Brasil y Uruguay. El certamen será, sobre todo, preparatorio para el torneo Sur-Centro, que clasificará para el Mundial 2027.



En diálogo con TDN, la tucumana reveló que la convocatoria fue tan satisfactoria como inesperada. “Es un orgullo y una emoción enorme, es mi primer torneo con la Selección Argentina. No sé si no me lo esperaba, pero quizás no en el momento que pasa; es como que fue todo muy rápido”, reconoció Palazón.


La convocatoria tuvo una enorme repercusión en su círculo cercano, tanto entre sus familiares como entre sus ex compañeras y entrenadores. “Para mi familia fue una emoción total; están muy contentos, no podían creerlo. Desde Famaillá me llegaron millones de mensajes, de mucha gente que me conoce, y también desde Salta, porque tengo familia ahí”, relató.


Para Ana Paula, se trata de una confirmación de que el camino elegido, aunque esté lejos de ser el más simple, es el correcto. “Hace sentir que uno está haciendo las cosas bien, que vale la pena todo el esfuerzo que mi familia y yo ponemos para para que hoy se esté cumpliendo lo que podría ser un sueño”, expresó.




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Talento precoz y un recorrido sacrificado desde el principio


Para entender ese camino al que se refiere Palazón, hay que volver hasta sus inicios en el handball, que no se remontan mucho tiempo atrás: fue en 2021, cuando tenía 12 años. Hasta ese momento, el vóley era su deporte, pero la pandemia frenó un poco la competencia. Y como tenía amigas que practicaban handball, en el mismo complejo donde se desarrollaba el vóley, Ana Paula decidió darle una oportunidad. “Empecé para probar un deporte nuevo; no sabía nada sobre handball”, recordó.


En sus primeras prácticas, reconoció, no se sintió tan atraída, pero decidió darle un tiempo. Y el enamoramiento llegó cuando le tocó jugar de arquera, en alguna de las tantas rotaciones que había en ese puesto. “Me gustó, dije que quería atajar y de ahí no salí más. Pese a ser chica, no le tenía miedo a los pelotazos ni nada. Me emocionaba mucho más atajar una pelota que hacer un gol”, reconoció.


En apenas dos años, Palazón pasó de ser una novata total en el handball a debutar con el equipo de Primera de Famaillá Handball, con apenas 14 años, en la Liga del Interior. Integrante también de seleccionados tucumanos de Cadetes, la famaillense tuvo su primer cambio a fines de 2024, cuando pasó a jugar en Ladricer -hoy San Martín-, el club más destacado de la provincia.

“Jugué el torneo Clausura y también viajamos a un Regional con ese equipo”, rememoró Palazón. Pero claro, ese cambio le significó ya un sacrificio importante: debía viajar desde Famaillá hasta la capital tucumana para los entrenamientos, y como su nivel era muy bueno y entrenaba también con Primera, pese a sus cortos 15 años, el regreso era bastante tarde. “Entrenaba a las 19 con juveniles y después con Primera. Terminábamos como a las 10, 10 y media de la noche, y yo estaba llegando 11 y pico de la noche a mi casa. Tenía que cenar, bañarme y al otro día ir al colegio”, detalló. 


Una oportunidad inmejorable y el cambio de vida


A fines de 2024, el padre de Ana Paula subió un video con sus atajadas en el Argentino de Cadetes C. Ese material llegó a manos de la gente de la Sociedad Alemana de Gimnasia de Villa Ballester -más conocido como SAG Ballester-, uno de los clubes de handball más importantes del país, de donde salieron, por ejemplo, los hermanos Diego, Pablo y Sebastián Simonet.


“Me dijeron que estaban buscando arqueras y se contactaron para que vaya a probarme. Yo vine a Buenos Aires, estuve dos semanas y me confirmaron que querían que me quedara, así que me instalé en febrero del año pasado”, subrayó Palazón. Así, con la valija cargada de ilusión, y con la compañía de su madre, que dejó su vida en Tucumán para ayudarla a cumplir su sueño, comenzó su nueva travesía.


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Por supuesto, no todo fue de color rosa. “Al principio costó, fue bastante movido porque teníamos que movilizarnos en colectivo de un lugar a otro. Yo empecé en un colegio en Caseros, en quinto año, y me costó un poco integrarme. Además, pude conseguir cupo para la tarde, y con los tiempos es un poco complicado, porque tengo que salir antes para llegar al club a entrenar”, apuntaló Palazón.

Pese a las dificultades, Ana Paula y su madre, que viven en San Martín, pudieron acomodarse para que todo marche sobre ruedas. “Pudimos mantener todo de la mejor manera posible. Ahora ya me llevo bastante bien con mis compañeros”, contó, feliz, la famaillense.


Lo que sí fue pura felicidad desde el comienzo fue su estancia en su nuevo club. “Es una locura estar en Ballester. Es un club muy grande y de alto nivel, siempre pelea los primeros puestos. Fue un cambio radical, noté al instante la diferencia en la formación y la preparación física. Acá hay más competitividad que en Tucumán, donde el handball se practica poco, y es un poco más estructurado. Los profesores están mucho con lo táctico y lo técnico, y eso hace que vayas notando los cambios”, detalló Palazón.


Una puerta inesperada que se abrió


Ahora bien, ¿cómo llegó la posibilidad no solo de practicar beach handball, sino de llegar a la Selección? Según la propia Ana Paula, fue todo “medio de casualidad”, aunque habló de un regreso a la práctica, ya que en Tucumán le había tocado jugar beach handball con Famaillá.

“Yo acá tenía pensado únicamente la parte del indoor, pero una amiga del club, que también hacía beach handball, me invitó a jugar en el verano para distendernos un poco. Empecé a entrenar en la Universidad de San Martín (UNSAM), me gustó el deporte y Celeste Meccia, que es nuestra entrenadora en el club y en la selección, me dijo de concentrar con la preselección en mayo, porque evidentemente le había gustado”, relató Ana Paula.


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Palazón (en el medio) durante una concentración del seleccionado.

Desde entonces, su nivel le permitió ganar terreno en la consideración de la entrenadora, al punto de ser elegida como una de las dos arqueras para el torneo del próximo fin de semana, junto a Maia Infante de Sedalo. El beach handball, cabe aclarar, es un deporte que en Argentina suele practicarse solo en verano, pero que ganó mucho terreno en los últimos años; de hecho, el seleccionado femenino mayor es el vigente campeón mundial.


Pero, claro, si bien la base es la misma que la del handball, hay numerosas diferencias, y Palazón comentó que la dificultad es bastante mayor en la arena. “La primera impresión es que es muy distinto, por cuestiones de reglamento, de cantidad de jugadores y, obviamente, de superficie. Es más difícil moverse, porque tenes que hacer más fuerza”, manifestó la tucumana, que señaló que el fundamento de su puesto no es diferente, aunque sí más complejo. “Necesitas mucha más reacción, mucha explosión. No estás moviéndote constantemente, te moves menos, pero tenes que reaccionar en el momento justo”, aseguró.


Aprender y disfrutar, los principales objetivos

Si bien Celeste Meccia es la entrenadora principal, el seleccionado femenino juvenil contará también con Leticia Brunati, entrenadora de las Kamikazes (seleccionado mayor), como head coach. Una posibilidad enorme, según reconoció la propia Palazón, ya que se trata de la entrenadora campeona mundial y que lleva muchos años en la elite.


“Estuvo ya en algunos entrenamientos con nosotros, y la verdad que recibir sus consejos y cómo te guía es impresionante, se lo siente muy distinto. Que te guíen ella y Celeste significa que estás haciendo las cosas bien, y además te ayuda a tener más claridad. Las escuchamos mucho porque sabemos que tienen mucha experiencia”, aseguró.



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A veces con Brunati, otras veces sin ella, el equipo tuvo una agenda movida en las últimas semanas. “Siento que no se modificó tanto el foco, pero sí aumentó la intensidad con la que se entrena, y también trabajamos más específicamente algunas cuestiones tácticas y técnicas”, sostuvo Ana Paula.

Con el torneo a la vuelta de la esquina, Palazón viaja a Chile con altas expectativas en lo personal. “Lo principal que espero es disfrutar y dar lo mejor de mí, aprovechar al máximo la oportunidad. Uno siempre lo ve también desde el lado competitivo y quiere hacer lo mejor posible las cosas, dejar bien al país y dar lo mejor”, anticipó.


Y de cara al futuro, la famaillense reconoció que se abrió una puerta inesperada. “Con todo esto, mantenerme en proceso de Selección sí es un objetivo. Y si bien le doy prioridad al indoor, ahora mismo estoy dándole mucha importancia a este proceso, porque son oportunidades que es difícil que se den. Y si se da la posibilidad, por supuesto que seguiré compitiendo”, concluyó Palazón, cuyo sacrificio a tan temprana edad empezó a dar sus frutos.

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